TENDINOPATÍA AQUILES
¿Notas rigidez o dolor en la parte posterior del pie al enfriarte después de hacer deporte, o más especialmente cuando das los primeros pasos de la mañana? Puede que tengas una tendinopatía del tendón de Aquiles; la lesión por sobreuso más frecuente en los miembros inferiores. El tendón de Aquiles es el muelle gigante de nuestro cuerpo: almacena energía y la libera para impulsarnos. Por ello, es común que se lesione en aquellas actividades que generan muchos ciclos repetidos de acortamiento / estiramiento; deportes como el running, o aquellos que implican muchos saltos y frenadas / arrancadas como el tenis, el padel o el baloncesto.
¿Por qué se lesiona? Generalmente, como pasa en la mayoría de las lesiones por sobreuso, la tendinopatía del tendón de Aquiles se produce por una mala adaptación a la carga. A diferencia de los músculos, los tendones tienen poco riego sanguíneo, por lo que se adaptan más despacio a los cambios a los que le sometamos. Esos cambios pueden generarse en forma de aumento en el volumen de entrenamiento, un cambio en el calzado o en la superficie de entrenamiento, o una inadecuada gestión del descanso. Nos encontramos en ocasiones también tendinopatías en pacientes no deportistas, que generalmente se explican a través de cambios de calzado donde, de forma a veces imperceptible, se solicita más elasticidad al tendón, sin que éste tenga la posibilidad de adaptarse (por ejemplo, mujeres que han usado zapatos de tacón toda su vida, y pasan a un calzado más plano, o gente que tiene que usar zapatos de trabajo muy rígidos).
La solución a este problema pasa por comprender bien las necesidades de cada paciente, y adaptar las cargas progresivamente para que la tolerancia del tendón soporte las demandas de carga. El proceso de rehabilitación de una tendinopatía aquílea dura entre 8 y 12 semanas, dependiendo del tiempo de evolución de la lesión y los factores individuales del paciente. El tratamiento más efectivo es un tratamiento de fisioterapia que combine sesiones pasivas con programas de ejercicio. La fisioterapia pasiva nos ayudará con los problemas más frecuentes asociados a esta lesión, como es el déficit de movilidad del tobillo, la sobrecarga de gemelos y sóleo y el dolor en el tendón. Los programas de ejercicios, individualizados y estructurados según las diferentes fases de progresión de la lesión, irán dotando al tendón de la fuerza necesaria para afrontar las actividades deportivas sin dolor y con confianza.