HERNIA DISCAL

Quien más quien menos, a partir de los 30 años ha podido recibir un diagnóstico de hernia o protusión discal después de realizarse una resonancia por dolor lumbar. Sabemos que este tipo de hallazgos son considerados lo normal, no lo excepcional. Podríamos compararlo al hecho de tener canas o que aparezcan arrugas en la cara. Esas imágenes no son necesariamente indicativos de patología, ni predictores de futuros problemas. Además, entre el 66% y el 76% de las hernias lumbares se reabsorben espontáneamente durante el primer año.

Por tanto, si te han diagnosticado una hernia, ¡calma! El dolor asociado a una discopatía aguda puede alargarse en el tiempo, sin que eso signifique un fin quirúrgico. Desde el prisma de la fisioterapia músculo-esquelética, consideramos “normal” el dolor de hasta 6 meses de evolución, siempre y cuando no vaya acompañado de pérdida de fuerza y/o sensibilidad en los miembros inferiores, dolor visceral o complicaciones en el sistema génito-urinario. En la mayoría de los casos el dolor va remitiendo, se va “centralizando” (puede empezar siendo muy extenso y vamos notando que el área dolorosa se reduce) y la funcionalidad va aumentando.

Lo más importante es entender tu lesión y aprender cómo la fisioterapia y el movimiento pueden ayudarte a gestionarla mejor. Uno de los problemas asociados más frecuentes a un diagnóstico de hernia o protusión discal es la kinesiofobia, o miedo al movimiento. Hemos sido educados en el reposo ante cualquier situación, y nada más lejos de la realidad. El reposo absoluto ante una lesión músculo-esqulética solo está indicado en situaciones de contusiones graves, luxaciones, fracturas o algunos procesos post-quirúrgicos. Aunque pueda parecer un pensamiento contraintuitivo, y en ocasiones resultar incómodo, el movimiento será tu mejor aliado a lo largo de este proceso. Es posible que, asociado a tu lesión, aparezcan espasmos musculares o se generen déficits de movilidad en distintas estructuras. En tratamiento en camilla te ayudará a mejorar la percepción dolorosa, aportando estímulos positivos a tus tejidos para una disminución de la inflamación y una mejora del ecosistema lesional. En paralelo, un programa de ejercicios pautado por tu fisioterapeuta, personalizado según tus necesidades específicas, te ayudará a recuperar la confianza en tu cuerpo y mejorar tu calidad de vida.

Los diagnósticos de hernia discal suelen ir asociadas a pensamientos muy catastrofistas. Es importante, siempre que no existan complicaciones neurológicas graves, darle una oportunidad al tratamiento conservador a través de la fisioterapia y el movimiento.